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La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad neurodegenerativa del sistema nervioso central. Aunque no se conozca realmente la causa, se sabe con certeza que ocurre una alteración de la función del sistema inmunitario que afecta de manera decisiva a la enfermedad. Los síntomas de la EM más frecuentes son: debilidad generalizada, dificultades en la coordinación, fatiga, problemas de equilibrio, alteraciones visuales, temblor, espasticidad o rigidez muscular, trastornos del habla, problemas urinarios/intestinales, andar inestable, alteraciones en la función sexual, sensibilidad al calor y trastornos cognitivos entre otros. La mayoría de personas con Esclerosis Múltiple (PcEM) no tienen todos estos síntomas y por tanto no existe una EM típica. Gracias a los tratamientos farmacológicos y de rehabilitación actuales las PcEM pueden mejorar su sintomatología, pero no existe aún una cura para la Esclerosis Múltiple. El diagnóstico suele darse entre los 20 y 40 años de edad. 47.000 personas tienen Esclerosis Múltiple en nuestro país siendo la primera causa de discapacidad no traumática entre personas jóvenes.

El principal argumento para que las personas con EM evitasen el ejercicio físico se centraba en uno de los síntomas más comunes y más discapacitantes: la fatiga. En este caso, se consideró que el ejercicio físico suponía un «gasto» energético que podía agravar la fatiga y reducir la capacidad para realizar las actividades de la vida diaria. A día de hoy, sabemos que el incremento en la temperatura del cuerpo durante el ejercicio físico puede implicar el empeoramiento de algunos de los síntomas de la enfermedad, pero este agravamiento remite tras el reposo, es temporal, y por tanto no afecta al transcurso de la enfermedad. Además, numerosos estudios revelan que resulta seguro y beneficioso participar en actividades físicas y consideran que debe formar parte de los hábitos saludables de las personas con Esclerosis Múltiple, del mismo modo que para las personas que no están afectadas por la enfermedad; ya que el ejercicio mejora varios aspectos del perfil fisiológico, especialmente relacionados con la inactividad. En este aspecto, podemos decir que ningún estudio ha probado por el momento ser efectivo en la modificación del pronóstico a largo plazo de la enfermedad, pero sí que se debe considerar como una parte importante del tratamiento sintomático y de apoyo para las personas afectadas, induciendo a la mejoría de un número de funciones fisiológicas fruto del desacondicionamiento (deterioro del organismo como consecuencia de la inactividad física) y ayudando a manejar algunos síntomas, lo que podría traducirse en mejoras funcionales que afecten positivamente a su vida diaria. Por lo tanto, las hipótesis iniciales deben quedar descartadas. Un mejor entendimiento de la enfermedad y de los procesos terapéuticos han probado que se debe rehuir de la inactividad: ahora sabemos que permanecer activo implica poderosos beneficios.

Beneficios de la actividad física en personas con Esclerosis Múltiple.
-Efectos fisiológicos: mejora la capacidad física, la función esqueleto-muscular, la función pulmonar e inmune y mejora la estructura cerebral.
-Efectos funcionales: mejora los síntomas de fatiga, la movilidad, la estabilidad, la coordinación, la espasticidad y la cognición.
-Efectos psicológicos y psicosociales: reducen las alteraciones del estado de ánimo, mejora la calidad de vida (ya que se ha demostrado que la actividad física mejora el nivel de independencia, la atención, la concentración, la vitalidad, la función sexual, etc.). Además, mejora la identidad personal, contrarresta la exclusión social, aumenta la autoestima y la confianza en unos mismo, mejora el estado de ánimo reduciendo el estrés y la ansiedad, y fomenta la interacción social.

Prescripción de ejercicio para personas con esclerosis múltiple
Existe una necesidad de adaptar el ejercicio a cada persona, ya que éste dependerá de la fase de la enfermedad, el grado de discapacidad, la edad, las secuelas, etc. Por regla general, se recomienda:
-Entrenamiento aeróbico: como la bicicleta estática, caminar o ejercicios aeróbicos de bajo impacto de pie o en la silla, al menos 30 minutos tres veces a la semana. Se deberá mantener una frecuencia cardíaca entre el 60 y 75% de la capacidad máxima.
-Entrenamiento de fuerza: basado en el nivel funcional de cada persona, realizando ejercicios de diferentes grupos corporales dos o tres días por semana no consecutivos.
-Entrenamiento de flexibilidad: se recomienda que realicen ejercicios de flexibilidad dos veces al día, dependiendo del grado de espasticidad.

Desde GYM Retiro Sur, apoyamos la enfermedad y animamos a todos los que la padezcan a que se animen a iniciar la práctica de la actividad física. Previamente, siempre deberán consultar con su médico antes de adherirse a cualquier programa de actividad física.

 Día mundial de la esclerosis múltiple

Día mundial de la esclerosis múltiple #GYMRetiroSur