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Día del medioambiente

Ya se acerca el verano, a todos nos gusta disfrutar de las vacaciones y con frecuencia nos dejamos ir pensando en una playa sin demasiada gente, de aguas turquesas y arena blanca. Pero esta imagen dista mucho de la realidad, tenemos experiencias molestas e incluso peores cuando estamos nadando y vemos una bolsa flotando, o hundimos los pies en la arena y rozamos una colilla concienzudamente enterrada…
La naturaleza nos brinda los mejores paisajes para disfrutar de nuestro ocio, cargarnos de energía y hacer deporte, sin embargo, somos muy desagradecidos y la estamos estropeando por falta de sentido común, debido a un consumismo desaforado que nos insta a consumir y producir cada vez más, en vez de reciclar y aprovechar los recursos que nos brinda cada lugar.
¿No es más fácil cuidar nuestra casa que andar tirando basura en ella? ¿acaso hacemos eso mismo en nuestro propio hogar? El planeta es nuestra casa, la única que tenemos de momento y la estamos destrozando. El cambio climático, la deforestación, el consumismo, las basuras amontonadas, los carburantes y coches, etc. son temas cada vez más vigentes en convenciones mundiales con el fin de acordar protocolos que generalmente no llegan a cumplirse. Así, año tras año, hemos llegado a un punto de no retorno, es decir, solo queda la posibilidad de no acelerar el proceso si queremos que nuestra descendencia viva y no sobreviva.
Playas llenas de basura, casquetes polares derretidos por el efecto invernadero provocado por carburantes y agricultura intensiva, cementerios radioactivos y las consecuentes implicaciones sobre la fauna y ecosistemas, sustancias de desecho que se tiran a mares y se incorporan a la cadena alimenticia, efectos a corto y a largo plazo, pero si comparamos la historia de la evolución del planeta con el tiempo que lleva el ser humano viviendo en él, es alarmante el gran deterioro que estamos causando en tan poco tiempo.
Las alarmas gritaron hace mucho tiempo y los responsables en abordarlo miran hacia otro lado, está claro que una persona sola no puede cambiar el mundo, pero si podemos ser consecuentes en nuestro día a día y cuidar nuestro entorno en la medida que nos es posible. Salir al campo a pasear, a la montaña a respirar aire puro, hacer senderismo, nadar, correr y disfrutar de la naturaleza seguiría siendo un placer y no una contrariedad.
Dentro de nuestras posibilidades podemos ser un poco más cuidadosos, reciclar, evitar contaminar cogiendo el coche para todo, no comprar tanto plástico y mas consumo de productos locales son algunas medidas que debemos tomar a la vez que adoptamos conductas mas cívicas y solidarias con el medio ambiente.
Tener una interacción constante con la naturaleza forma parte de nuestra condición como humanos y no solo redunda en beneficios físicos y mentales, sino en una mejor educación y protección ambiental. El humano que vive de forma aislada sin contacto con el medio natural puede desarrollar lo que se ha descrito como el trastorno por déficit de naturaleza, que tiene su origen en una deficitaria o patológica relación con el entorno en el que vivimos y ya hay médicos que prescriben visitas a espacios naturales para mejorar el ánimo y el ritmo cardiaco de sus pacientes.
El agua los animales y las plantas forman parte del ecosistema donde hemos tenido éxito evolutivo como especie, en las ciudades en cambio habitamos desde hace no mucho, de forma que nuestro sistema nervioso no está adaptado totalmente a estar en las ciudades exclusivamente. Lo contrario, el contacto con el entorno natural hace a las personas más fuertes a la hora de afrontar situaciones de stress. En concreto a los niños les aporta autonomía y sensación de libertad, jugar al aire libre les ayuda a mejorar la concentración, la salud cardiovascular y favorece la salud respiratoria.
La naturaleza nos facilita un estado de relajación que permite a nuestro cuerpo cumplir bien sus funciones, a diferencia de cuando estamos estresados. El sol nos ayuda a producir vitamina D y el aire nos aporta iones beneficiosos para nuestra salud. Necesitamos la naturaleza, el oxigeno que respiramos es un regalo de las plantas verdes, a cambio usan el CO2 que expulsamos al respirar y limpian la atmosfera, además las plantas nos alimentan y ayudan a prevenir la erosión.
Algunos datos para reflexionar:
– según la FAO en la campaña de los años 90, si se le pusiera valor económico a todos los beneficios que recibimos de los árboles, cada uno valdría miles de dólares.
– cada año se usan en el mundo 500.000 millones de bolsas de plástico y se compran 1 millón de botellas de plástico por minuto.
– el 50% del plástico que usamos es de un solo uso o desechable, suponiendo el 10% de todos los residuos que generamos.
– cada año acaban en el océano 8 millones de toneladas de plástico, el equivalente a un camión de basura por minuto.
Hacer frente a la contaminación producida por los residuos plásticos es una de las principales preocupaciones del World Environment 2018, por lo que se insta a la industria y personas a reducir de forma significativa la producción y consumo de plásticos de un solo uso, lo que supone una seria amenaza para los océanos, los ecosistemas y la fauna marina, así como para la salud humana dado el riesgo de que acabe en la cadena alimentaria. De seguir con el ritmo actual, los expertos alertan de que en el 2050 habrá más plástico que peces en los mares.
Solo sumando esfuerzos lograremos hacer del planeta un lugar más habitable y protegerlo para las futuras generaciones promoviendo la transición hacia una economía baja en emisión de carbono.
La comunidad de Gym Retiro Sur se une a esta celebración con el objetivo de proteger nuestra Tierra y fomentar una mayor conciencia y responsabilidad ante la problemática ambiental actual. ¡Cuidando nuestro entorno vivimos mejor!