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El desayuno es la comida más importante del día. Un desayuno equilibrado y sano nos proporcionará energía suficiente para afrontar el día con buen humor y más vitalidad.
Es importante acostumbrar a nuestro cuerpo a los nutrientes necesarios para comenzar la jornada y notaremos el cambio desde el primer día.
Una parte muy importante del desayuno es la hidratación. Beber agua nos ayudará a acabar de eliminar toxinas y nos hidratará tras las horas de sueño.
Otro elemento que no debe faltar es la fruta. Si queremos vitaminas, debemos ingerir una pieza entera y no en zumo. Las frutas ácidas son ideales para empezar la mañana: naranja, pomelo, piña, manzana, kiwi. Vitaminas, fibras y minerales llenos de sabor y directos a tu organismo.
Los carbohidratos de lenta absorción también deben formar parte de un desayuno completo. Cereales como la avena o el muesli integral son depurativos y ricos en aminoácidos, además mantienen la saciedad por más horas, los puedes combinar con yogur, queso fresco y si quieres aderezarlo con una cucharadita de miel, mejor que mejor.
Es aconsejable completar el desayuno con alguna fuente de proteínas libre de grasas. Pavo o pollo e incluso una tortilla de claras de huevo son una estupenda manera de aportar proteínas.
Y lo más importante de todo: desayunad tranquilos. Levantaros con tiempo para preparar el desayuno y tomarlo sin prisa, os ayudará a poner en orden vuestra mente para afrontar el día fetén.